Constantemente uno ve en las películas casos de gente casi anónima que se juega todo por lo que hace.

No se porqué, pero lo primero que se me viene a la mente son periodistas… Y no hablo de ese reportero que va al aeropuerto a esperar 4 horas la llegada de Madonna o tonteras así. Hablo de ejemplos como Bob Woodward y Carl Bernstein, dos periodistas novatos que, prácticamente sin tener vida personal, dedicaban todos su tiempo y esfuerzo a la investigación derivada de su trabajo como reporteros del Washington Post.

Fueron ellos, los que allá por el año ‘75 desenmascararon el que probablemente ha sido el mayor escándalo político en Estados Unidos hasta ahora (más conocido como Watergate) y que le costó el puesto al Presidente de ese entonces, Richard Nixon.

Más adelante voy a explicar el porqué de ese prólogo…

Monserrat Nicolas vive en Washington DC. Es una historiadora chilena que hoy en día se dedica al análisis político y de comunicaciones. También tiene un libro llamado “Vicente Huidobro ¿Poeta, Político o Intelectual?“, además de otros 2 que están aún ‘en proceso’. También es columnista para medios como La Nación.

Posee un Blog Político llamado ‘Curvas Políticas‘, el cual fue elegido uno de los mejores blogs políticos de Chile por la revista Qué Pasa. También está presente en Twitter y es probablemente la persona más activa en cuanto a publicaciones de todos los que sigo.

Por mi estilo de trabajo, me toca estar online prácticamente 15-16 horas diarias (o incluso más) y resulta increíble ver cómo la actividad de Monserrat Nicolas continúa, ya sea en su blog o en su twitter… a veces a las 11am, otras a las 4am… y da lo mismo si es Miércoles o Domingo.

Cada vez que leo lo que Monserrat escribe, me es inevitable hacer un paralelo con la pasión y dedicación que Woodward/Bernstein ponían en su trabajo. Lo encuentro de verdad admirable.

Sin embargo, no todo es bueno.

El objetivo de este post, no es sólo felicitar a Monserrat Nicolas por lo que hace, sino también alzar la voz para denunciar un caso de evidente censura en su contra, además de tráfico de influencias.

Bastó una llamada telefónica desde la OEA, para que ella perdiera su trabajo y acreditación como corresponsal.

Voy a dejar que ella misma explique lo que sucedió. Por favor lean el artículo completo y tratemos de difundir esto… a fin de cuentas, es sobre actitudes de alguien que pudo haber sido el futuro Presidente de Chile (y todavía podría serlo en el futuro).

Es una pelea de un ratón contra un elefante (o mejor dicho un panzer), pero es una pelea que hay que dar.